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Rosa Luxemburg 100 años después

Hace cien años, la noche entre el 15 y el 16 de enero de 1919, moría Rosa Luxemburg, asesinada por los cuerpos paramilitares al servicio de los poderes opresivos. Instrumentos criminales de la contrarrevolución que tenían claro que matar a Rosa significaba liderar un ataque cualitativo contra la idealidad, contra las esperanzas, contra el ejemplo y contra el sentimiento de una vida diferente y mejor para las mujeres y los hombres que ella eligió encarnar.
Recordarla es motivo de aprendizaje apasionado de su personalidad extraordinaria, es una fuente de responsabilidad y amor por la vida, de lucha y determinación contra las injusticias y las opresiones. Rosa se sentía en casa allá donde hubiera nubes, cantos de pájaros y lágrimas humanas, viviendo y amando la naturaleza como parte de su radical humanidad. Fue revolucionaria, la única que nunca se manchó las manos de sangre. Su ruta socialista, incluso sin llegar a infringir la prisión de la política revolucionaria y el socialismo científico fue única y peculiar, irguiéndose y  luchando contra la guerra y el nacionalismo, por el rescate consciente de los últimos, indicando otro camino respecto al que prevaleció en el socialismo del siglo XX. Su coraje es para nosotros un ejemplo muy necesario al día de hoy.
Hemos recogido de su herencia los aspectos esenciales que nos ofrece, observando las lecciones de su vida y su compromiso, renovándonos por esto profundamente en los principios, en los fines y en los valores de una hipótesis de liberación, eligiendo ser algo distinto de la política en todas sus formas.
Al afirmar una nueva perspectiva humanista socialista de búsqueda libre e intransigente del bien en comunión, sentimos imperecedero el soplo que Rosa nos inspira.

Viva Rosa Luxemburg.

Jornadas de reflexión "100 años después. Rosa Luxemburg, lecciones actuales de vida y compromiso" en Milán, Bolonia, Roma, Nápoles promovidas por corriente de pensamiento humanista socialista, La Comune (Italia), Prospettiva edizioni.